La tierra se queda
Nuestro espadín crece, se cuece y se destila en San Baltazar Guelavila, con agua de manantial del pueblo y el conocimiento de una familia que lleva más de 80 años en el oficio. Respetamos los tiempos del agave y la forma de hacerlo que heredamos. Lo único que cambiamos es cómo lo contamos.